¡No tengo por qué obedecer!

¡No tengo por qué obedecer!

-¡Mafalda, levantá la tricota que dejaste tirada!

-¡No tengo por qué obedecer a nadie, mamá, yo soy un Presidente!

-¡Y yo soy el Banco Mundial, el Club de París y el Fondo Monetario Internacional!

-Hay que reconocer que estuvo astuta

Quino

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